Jorge Cuadros Fernández. Embriólogo Clínico Director de Laboratorio de FIV Madrid.


La primera entrevista no podía ser a otra persona, mi maestro y mi padre. Es Director de Laboratorio de FIV Madrid desde hace más de 20 años y la persona que me enseñó la belleza y responsabilidad de este trabajo.

¿Cuándo empezaste en la embriología y de dónde viene tu vocación?

Pues, empecé realmente pronto. Apenas tenía 18 años y estaba realizando el tercer año de la carrera de biología, y me apunté por curiosidad al curso de "Embriología General" que hacían mis compañeros de medicina. Entonces, en mi universidad, la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), médicos y biólogos teníamos las mismas asignaturas durante los dos primeros años, y a partir del tercero ya teníamos asignaturas específicas de la carrera. Fue un amor a primera vista. Me fascinó; desde entonces ha sido mi vida, y han pasado ya 38 años.

Cuéntanos un poco de historia, ¿Cómo ha cambiado el laboratorio de Reproducción Asistida desde que empezaste y qué cambios han sido fundamentales para llegar donde estamos ahora?

En Reproducción Humana Asistida llevo trabajando 22 años. Antes, en Perú, con 21 años empecé a impartir clases de embriología en la UPCH y en 1985 di mis primeros pasos en la fecundación in vitro en ratones. Pero el hito en reproducción humana asistida lo vivimos con el desarrollo de la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI, por sus siglas en inglés). En 1994 estuve en el Centro de Medicina Reproductiva de Bruselas, la cuna de la ICSI, y fui probablemente el primero en realizarla en Madrid, en el Centro de Investigaciones Biológicas, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde realicé mi tesis doctoral. Lo intenté en ratones, con poco éxito. Nadie en el mundo lo había conseguido hasta entonces con ratones, cuando en humanos se venía realizando desde 1992. Ryuzo Yanagimachi, como con tantas otras aplicaciones, lo consiguió en ratones por primera vez en 1995. Y fue en 1995 cuando comencé mi andadura en la Clínica de Medicina Reproductiva y Ginecología FIVMadrid.

La ICSI revolucionó la reproducción humana asistida. Permitió que parejas o mujeres consiguieran embarazos que de otra manera hubieran sido imposibles. Luego, en los últimos 20 años, los avances en vitrificación, genética y el seguimiento de los embriones en tiempo real, han permitido que seamos capaces de aumentar las tasas de embarazo.

¿Crees que el trabajo de los embriólogos está reconocido? ¿Por qué no hemos conseguido todavía la especialidad?

Poco y mal reconocido. Creo que es por desconocimiento de la labor que realizamos. Los pacientes ponen en nuestras manos su esperanza y su ilusión de realizarse como padres, y la administración parece que no lo entiende. La Especialidad en Embriología Clínica sería una garantía para los pacientes de que sus embriones están en las manos más cualificadas. Hoy, esa garantía tienen que asumirla, porque los diferentes gobiernos han hecho oídos sordos a nuestras peticiones. En este sentido, hay que destacar la labor que lleva realizando desde hace años nuestra Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) para alcanzar ese objetivo; un esfuerzo que hasta hoy ha sido infructuoso; pero seguiremos en la lucha.

Actualmente estás llevando a cabo un estudio para analizar los posibles beneficios de la hipnosis en la transferencia embrionaria, ¿En qué consiste?

Es un planteamiento original, pero bastante sencillo. Las pacientes, en el momento de la transferencia, suelen tener unos niveles elevados de ansiedad, de estrés, y esto no sólo puede dificultar la labor del médico en este procedimiento que es crítico para el éxito del ciclo de Fecundación In Vitro (FIV), sino que también se ha sugerido que se podrían generar contracciones uterinas, y, en general, un ambiente poco propicio para la gestación. De ahí la sugerencia de que un enfoque hipnótico para generar relajación en la paciente sería de hecho beneficioso para el procedimiento, además de la teoría, que intentamos demostrar, que propone que el estado hipnótico podría generar un estado de homeostasis general propicio para la implantación del embrión. Aún tengo pocos casos, porque a las pacientes les cuesta animarse a probarlo, pero los resultados que he tenido tanto con este estudio como con otras parejas con las que he trabajado con el tema de la dificultad para quedarse embarazadas, son bastante alentadores.

Y ya para acabar, ¿Qué nos espera en los próximos años? ¿Cuáles son los retos a los que vamos a enfrentarnos como embriólogos?

Creo que la Embriología Clínica está viviendo una época dorada. Antes mencionaba los avances en genética reproductiva, para lo cual ha sido fundamental el desarrollo de la secuenciación masiva de DNA, o la posibilidad del seguimiento de los embriones en tiempo real, con los incubadores con time-lapse. También nos enfrentaremos en la próxima década a la posibilidad de generar gametos en el laboratorio, oocitos y espermatozoides humanos, a partir de las células somáticas de los pacientes. Pero veo con gran interés el desarrollo de las técnicas de edición de genes mediante la tecnología CRISPR, ideada además por el español Francis Mojica, que debería recibir el Premio Nobel por esta contribución. Recientemente se ha publicado en la revista Nature el primer estudio donde se ha conseguido corregir una mutación genética en un embrión humano mediante CRISPR, artículo que firma también el investigador español Juan Carlos Izpisúa. Es investigación básica, lo que quiere decir que la aplicación clínica tardará años, pero la edición de genes permitirá, en un futuro no muy lejano, corregir errores en los embriones humanos que hoy apenas imaginamos, o que nos suenan todavía a ciencia ficción. Yo espero verlo.